
ANDALUCÍA
A pesar de que el andaluz no es considerado una lengua propiamente dicha, sí es cierto que se trata de una modalidad lingüística muy peculiar y con un carácter muy marcado en el complejo mapa lingüístico de España. Además, es quizás la modalidad que más prejuicios lingüísticos sufre en la actualidad. Es por ello que, teniendo en cuenta que estamos en una universidad andaluza, hemos querido dedicarle unas líneas a dicho habla.
La modalidad lingüística andaluza (también llamada dialecto andaluz o simplemente andaluz) es la variedad del español que se habla en Andalucía, en el sur de España. Aunque sufre variaciones geográficas, los hablantes de esta modalidad poseen muchas características en común, lo que unido a su elevado número hace que sea una de las variedades más importantes del idioma.
Se han elaborado varias gramáticas del “idioma andaluz” durante la historia, para preservar su diferencia e impedir su fusión con el castellano, pero ninguna llegó a aprobarse oficialmente. La última fue elaborada durante la Segunda República Española, y fue presentada a Cortes junto con el Estatuto de Autonomía para Andalucía, pero debido al estallido de la Guerra Civil Española, no llegó a aprobarse.
Las características principales del andaluz son una pronunciación bastante diferente de la castellana y un repertorio de palabras autóctonas, que sumadas a las castellanas determinan una relativa riqueza léxica. Existen asimismo algunas variaciones sintácticas y morfológicas. Dentro del andaluz distinguimos dos grandes zonas: la occidental y la oriental.
El "mal hablar" de los andaluces:
Hoy en día muchos andaluces siguen teniendo un tremendo complejo de inferioridad lingüístico. No existe ningún apoyo lingüístico a la teoría de que los andaluces hablan malamente, que es lo que, debido a motivos políticos, sociales e históricos, ha llevado a muchos españoles, entre ellos andaluces, a creer que el andaluz no es un dialecto del castellano estándar sino una deformación burda de este. Hay muchas teorías populares que afirman que los andaluces hablan una deformación del castellano; es fácil escuchar críticas y ataques gratuitos como “es que os coméis las letras”. No, en el sur de España no se comen las letras, sino que se inició la misma tendencia que iniciaron todas las lenguas romances al separarse del latín, o sea, decir lo mismo con menos sonidos y menos esfuerzos: es la llamada economía lingüística.
