EXTREMADURA
Extremeño
El extremeño, es una variedad lingüística vernácula no oficial, en la actual Extremadura. Tiene continuidad dialectal con el astur-leonés, y también con el castellano meridional.
El extremeño es una variedad dialectal que tiene cierto reconocimiento en algunas ciudades de Salamanca, es decir, en Peñaparda y Robleda.
Está clasificado dentro de las lenguas de España por organizaciones internacionales, puesto que es reconocido como lengua por la ONU y como dialecto del astur-leonés por la UNESCO.
El extremeño, también recibe el nombre de “castúo”. Este término puede llevar a la confusión, puesto que esta palabra carecía de cierto sentido lingüístico.
La ONU identifica al extremeño “estremeñu” como una lengua, dentro de una larga lista por el peligro de desaparición. En Agosto de 2018, se celebró por primera vez el Día de las Lenguas de Extremadura y esto da a conocer en un contexto concreto que el gobierno español daba un reconocimiento oficial del extremeño como lengua.
Variantes
Las lenguas más emparentadas son el portugués y el leonés.
El estremeñu, no se debe confundir con el castellano extremeño, es decir, un dialecto del español hablado en Extremadura.
Las hablas extremeñas se clasifican en: altoextremeño, medioextremeño y bajoextremeño.
Altoextremeño: Es un habla de transición asturleonesa con las formas meridionales de castellano, es un dialecto diferenciado del castellano y además, se habla en la zona noroccidental y centro-norte de Cáceres y parte de la suroccidental de Salamanca.
Medioextremeño y Bajoextremeño: Son hablados en el resto de Extremadura, y son menos hablas castellanas meridionales de tránsito con el leonés. Además, su influencia hasta Huelva, donde podemos escuchar diminutivos en -ino.
En una población portuguesa situada en la frontera con Extremadura y Andalucía, es decir, en “Barrancos” presenta una fuerte influencia del habla bajoextremeño.
En conclusión, todas las variantes extremeñas comparten ciertos rasgos del castellano, como la asìración de la ese en posición implosiva.
Rasgos fonéticos y fonológicos:
La terminación final etimológica en -l. Por ejemplo: rompel, arbol, ardel, etc...
Neutralización en los fonemas -r- y -l- en posición trabada de sílaba. Por ejemplo: *almariu (armario), *artu (alto).
Cierre en determinadas formas verbales.
Hay algunas expresiones que aparece el “uso de genitivos partitivos”, por ejemplo: unus pocus de meses…
Se conserva an algunos aspectos, antiguas consonantes sonoras -s- y -z- se diferencian de sus respectivas versiones sordas -ss- y -ç-... Esta conservación se ha seguido manteniendo tradicionalmente.
La z se pronunciaría interdental y se escribe, con la grafía d en la ortografía tradicional.
Contracción de la terminación -iera y en -iá y terminaciones en algunas formas y palabras en posición átona, a veces se ve reflejado en algunas hablas andaluzas: siquiá (por siquiera), qualquiá (por cualquiera)...
Formas pronominales reduplicadas que tienen un sentido recíproco: Estaban palrandu ellus y ellus (Es decir, estaban hablando unos con otros)
Muy abundante el uso del adverbio de lugar paí (es decir, ahí o por ahí)
Refuerzo en lo ante te interrogativos: Lo que vas hacer hoy?
Casos de rotacismo, en los que la -s final se aspira y se transforma en -r, ocurre sobre todo en determinantes: lar uñas (‘las uñas’)
Utilización de artículo + posesivo (la mi casa). Esta utilización es muy frecuente en la parte norte de Cáceres y además, fue característico en castellano medieval.
Predominio de vulgarismos. Por ejemplo: dijon (dijeron), vinon (vinieron)...
Historia de la literatura extremeña
Para algunos, las manifestaciones literarias en Extremadura son inciertas ya que habría que buscarlas en las inscripciones de cazoleta de las citanias de Cáceres, mientras que para otros, habría que esperar al ámbito de la poesía popular de carácter épico-laudatorio.
Tras la invasión musulmana, se va a desarrollar en Extremadura una nueva literatura escrita en lengua árabe, en la que adquiere un gran esplendor en Badajoz entre los siglos IX al XII. También, se cultivan una gran variedad de géneros literarios destacando la poesía lírica en la que se cantan las luchas de los cristianos, la alegría y la felicidad de los grandes señores.
En el siglo XV comienza el gran florecimiento de las letras extremeñas bajo la Orden Jerónima fundada en tiempos de Alfonso IX, ya que el monasterio de Guadalupe pondrá al público su espléndida biblioteca con grandes escritores : poetas como Fray Alonso de Medina y Fray Domingo de Mérida.
Posteriormente, Extremadura en el siglo XVI fue una región excepcional entre todas las de España e incluso las del mundo. Todo esto se excita con las conquistas ultramarinas, las guerras religiosas europeas y los incentivos revolucionarios del movimiento renacentista, que dieron lugar a humanistas como Arias Montano y el Brocense, una serie de dramaturgos como Naharro, Díaz Tanco o Carvajal y sobre todo, a pintores como Zurbarán o Morales.
La importancia de la poesía fue incuestionable. Esta apasionada fantasía del extremeño, su religiosidad, su espíritu aventurero y su amorosidad siempre en vela… Hizo destacar diversos autores como Garci Sánchez de Badajoz, Francisco de Aldana de Alcántara, Luisa de Carvajal y Mendoza de Jaraicejo.
También historiadores y cronistas tuvieron su protagonismo pero además, hay que tener presente que en el siglo XVI abundan diversas hazañas como la autobiografía de Diego García de Paredes y las Cartas de Hernán Cortés.
Con la llegada del siglo XVII la literatura extremeña sufre un descenso. A nivel nacional, hay dos grandes poetas del Barroco: Culteranismo (Góngora) y Conceptismo (Quevedo).
A pesar de estos dos poetas excepcionales, podemos destacar a Gabriel Acedo de la Berrueza de Jarandilla, al cacereño Micael Solís, Cristóbal de Mesa de Zafra y Catalina Clara Ramírez de Llerena.
Este siglo también conoce a familias como los Ramírez Prado de Zafra, que fue amigo de Lope de Vega, Cervantes y a los principales poetas culteranos. Y también cabe destacar a un gran experto en lenguas antiguas, como fue el zafreño Pedro de Valencia.
En la segunda mitad del siglo XX, se calcula que más de 800.000 personas abandonaron la región de Extremadura para buscar una mayor prosperidad en otras regiones españolas.
En conclusión, Extremadura es una de las regiones más amadas de lo que se cree y además, es una región que ha llenado la historia y parece que no la tiene. Por lo que no puede dudarse que desde el punto de vista cultural y literario, Extremadura posee una fuerte y delimitada personalidad regional.

